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La Planeación en la catequesis Te encuentras frente a un grupo de niños y niñas. Es tu primera experiencia como catequista. Sientes algo de nerviosismo y temor porque es una tarea que nunca antes habías realizado, pero hay algo que tienes muy claro: quieres cumplir muy bien con esta nueva misión que se te ha encomendado, porque estás consciente de su importancia y trascendencia. Tienes el deseo, tienes la motivación y tienes una gran ilusión por transmitir el mensaje de Amor de Dios a cada uno de esos niños, y te has propuesto colaborar para que cada uno de ellos experimente el gran Amor de Dios, de la misma manera como tú lo has hecho. En una palabra, quieres que tu clase sea... ¡la mejor!
Pero algo inexplicable sucede. Los niños no atienden a la clase, hablan y juegan, no logras captar su atención, se genera un clima de indisciplina... ¿Qué ha sucedido? ¿por qué sales de la sesión con una sensación de fracaso que opaca tu ilusión previa? ¿es que acaso no eres la persona idónea para esta labor? Tal vez hay algo que no has tomado en cuenta... La clase de religión debe ser ¡la mejor! Los niños asisten a la escuela para aprender y asimilar los conocimientos y valores que les transmiten sus maestros y lo mismo sucede cuando asisten a un grupo de catequesis.
Sin embargo, el aprendizaje de la fe tiene elementos que lo hacen diferente al aprendizaje de cualquier otro conocimiento, pues es una enseñanza que no se queda en la inteligencia, sino que pasa al corazón, convirtiéndose en una enseñanza para la vida.
Los contenidos que se transmiten en la catequesis son un mensaje de alegría, que comunica a los niños el gran amor de Dios y les enseña a responder igualmente con amor, mediante la imitación de Jesucristo animados siempre por el Espíritu Santo.
Como maestros de la fe, tenemos la responsabilidad de que los alumnos realmente aprendan: que conozcan a Jesucristo por medio del estudio profundo y sistemático de la fe, que lo amen por medio de la reflexión de las verdades y que este conocimiento y amor a Jesucristo los lleve a imitarlo, a través de una conversión de vida y de un compromiso apostólico que los convierta, con el paso del tiempo, en verdaderos testigos de Cristo.
Por todo esto, la clase de religión en una escuela, o la sesión de catequesis en un grupo parroquial, debe ser una clase muy especial… ¡la mejor! Y debe darse con gran seriedad y profesionalismo. En ella no pueden permitirse las improvisaciones, ya que trabajamos con las almas de los niños y jóvenes, que son el tesoro predilecto de Cristo.
Una buena clase de religión empieza mucho antes de que los niños entren al aula y termina mucho después de que se han despedido de su catequista.
Como en todo proceso de enseñanza – aprendizaje, en la clase de religión hay tres etapas que se deben tomar en cuenta. Estas tres etapas están relacionadas entre sí, y no podemos dejar a un lado ninguna de ellas.
La planeación: Es aquello que debemos hacer antes de comenzar la clase, y consiste en planear cuidadosamente aquello que se va a realizar.
La operación: Es aquello que vamos a llevar a cabo durante la clase. Es realizar lo que se planeó con anterioridad en la fase de planeación.
La evaluación: Es aquello que debemos realizar después de haber terminado la clase. Es evaluar lo que realizamos en la clase, de acuerdo con lo que habíamos planeado.
Las etapas de una clase de catequesis PLANEACIÓN
La etapa de planeación consiste en conocer anticipadamente el problema que se debe resolver, prever la utilización de los medios que se tienen disponibles para su resolución, teniendo siempre presentes los principios o valores que deberán guiar dicha resolución.
En el caso de la clase de formación católica, el problema a resolver es cómo transmitir a los niños, de una manera fiel, completa y atractiva el gran tesoro de la fe católica, para que lo hagan propio, lo lleven a su vida y lo transmitan a los demás.
Aunque el número de medios disponibles para la clase puede variar en cada escuela, parroquia o centro de catequesis, de acuerdo a sus recursos económicos, humanos o de instalaciones, el catequista debe planear sus clases tratando de aprovechar al máximo todos los medios (muchos o pocos) con que se cuenten.
Los principios y valores que deben guiar la catequesis, han de centrarse en la convicción de los catequistas de su misión de ser transmisores de la fe y colaboradores de los niños en su camino al Cielo y en el deseo, de los mismos catequistas, de responder a este llamado de Amor preferencial de Dios. OPERACIÓN La operación es la realización de las situaciones previstas en la etapa de planeación. En el caso de la clase de formación católica, la operación es la realización de la clase utilizando los recursos, técnicas didácticas y medios más adecuados.
EVALUACIÓN
La evaluación consiste en medir los resultados obtenidos durante la operación, analizando las medidas que fueron eficaces, y revisando las que no lo fueron.
En el caso de la clase de formación católica, la evaluación consiste en saber qué tanto se logró cumplir con los objetivos propuestos. Si los alumnos aprendieron los contenidos que debían, y si se logró en ellos un cambio de actitudes.
Esta fase nos ayudará a tomar decisiones en la planeación de las sesiones subsecuentes, al aprovechar los medios que nos han sido eficaces y mejorar o desechar los que no lo fueron.
La planeación es una ayuda para cumplir la misión El mundo de la catequesis es apasionante. Esto lo podemos afirmar todos los que de una u otra manera nos hemos involucrado en él.
Llegamos a este mundo por caminos muy diversos, y al paso del tiempo podemos descubrir en este camino la mano amorosa de Dios que nos invita a colaborar de una manera directa en la formación de su tesoro más valioso, que son los niños y jóvenes.
Llegamos a este mundo sin saber cómo, pero una vez en él, tenemos la certeza de que es nuestra vida, nuestra misión, nuestro destino, y no lo abandonamos jamás. Seguimos siendo catequistas por el resto de nuestra vida.
Al llegar al mundo de la catequesis por caminos diversos, no todos contamos con los estudios necesarios para saber transmitir un conocimiento, captar la atención de los niños, desarrollar material adecuado, controlar la disciplina en un grupo, etc.
¿Cómo suplir esta falta de formación pedagógica? ¿Cómo conciliar nuestra ignorancia en este campo con la gran ilusión que tenemos de transmitir el mensaje del Amor de Dios?
Seguramente comenzaremos a estudiar, y nos inscribiremos en cursos de preparación para catequistas, pero mientras esto sucede, tenemos un grupo de niños enfrente el cual no puede esperar.
Mientras tanto, podemos conocer y entender lo que es la planeación didáctica como una gran ayuda para cumplir con esta maravillosa misión.
La planeación didáctica consiste en organizar la enseñanza, para obtener los mejores resultados.
Esta planeación se concreta en un plan definido de acción, que constituye una guía para conducir a los alumnos de una manera progresiva y gradual a que conozcan, profundicen y vivan su fe.
La planeación didáctica es escribir por adelantado, decidir anticipadamente lo que vamos a hacer y los medios que debemos utilizar para lograr los objetivos propuestos.
Una buena planeación didáctica nos ayudará a tener éxito en la clase y cumpliremos mejor con nuestros objetivos de evangelización. El proceso de planeación, pasos a seguir
Existen cuatro etapas en la planeación didáctica:
1. Elaboración o revisión del Currículum o Plan de Estudios.
Corresponde a todo un ciclo de estudios, en este caso se refiere a la enseñanza religiosa desde Preescolar hasta Bachillerato, o de todo un ciclo en la parroquia o centro de catequesis.
Es conveniente conocer este plan en su totalidad, ya que así sabremos cuáles son los conocimientos y experiencias previas con que cuentan nuestros alumnos, y el nivel de profundidad que alcanzarán en los cursos subsecuentes.
Tener esta visión global del plan de estudios, nos ayuda a confirmar la trascendencia de nuestra misión, ya que la fe se construye de una manera gradual y progresiva hasta llevar a la madurez en la respuesta a Dios.
Colaboraremos en los cursos inferiores a sentar las bases para ello, y en los cursos superiores, guiaremos al alumno a lograr la madurez en su respuesta a Dios.
2. Elaboración o revisión del Programa anual.
Es una visualización global de lo que será todo el curso, en función de los objetivos generales.
El curso completo se ha de planear de manera general, al inicio del año, tomando en cuenta el número y duración de las clases y las fechas de los días festivos que interferirán con las clases.
En este programa se deberán incluir las actividades de vivencia de la liturgia en el colegio o parroquia, como el Rosario, el Vía Crucis, la Pastorela y la vida de oración y sacramentos como medios de apoyo para lograr un ambiente propicio para la formación integral de los alumnos.
3. Elaboración o revisión del plan de una Unidad del Programa.
Cada unidad del programa, que habitualmente corresponde a un mes de clase, se ha de planear de manera particular.
La planeación por unidad nos ayuda a dar continuidad a los conceptos e ideas que manejamos, a ordenarlos y a no ser repetitivos, a tener una visión de conjunto de un tema, organizar y aprovechar mejor el tiempo, las actividades y tareas.
Nos definirá que ejercicios conviene realizar en clase, porque requieren más dirección y reflexión, o cuáles se pueden dejar como tarea en casa como un medio de reforzar a los contenidos aprendidos.
Programar la unidad de una manera global ayudará a que no se presenten contenidos aislados de una lección a otra, sino que se tenga seguimiento y los conocimientos anteriores den un significado y adquieran mayor significado con los conocimientos posteriores.
4. Planeación de los temas específicos de cada unidad del Programa.
Consiste en planear de manera particular un tema específico para una sesión de clase.
Debemos tomar en cuenta todos los aspectos que tienen que ver con ella para tener una mayor garantía de tener éxito en nuestra sesión.
Planeando una clase de catequesis Consiste en planear de manera particular un tema específico para una sesión de clase. Debemos tomar en cuenta todos los aspectos que tienen que ver con ella para tener una mayor garantía de tener éxito en nuestra sesión.
Estos aspectos se resuelven respondiendo las siguientes preguntas:
· ¿POR QUÉ se va a impartir esta clase? · ¿QUIÉN es el que impartirá la clase? · ¿A QUIÉN se le impartirá la clase? · ¿CUÁNDO se va a impartir esta clase? · ¿DÓNDE se va a impartir la clase? · ¿QUÉ es lo que se va a enseñar? · ¿PARA QUÉ se impartirá esta clase? · ¿CUÁNTO se desea que asimilen los alumnos? · ¿CÓMO se va a enseñar? · ¿CON QUÉ recursos se va a dar la clase? · ¿POR QUÉ se va a impartir esta clase?
Con esta pregunta recordaremos cuál es la misión que tenemos, la trascendencia de ésta y la responsabilidad que adquirimos al asumirla. ¿POR QUÉ se va a impartir esta clase?
Con esta pregunta recordaremos cuál es la misión que tenemos, la trascendencia de ésta y la responsabilidad que adquirimos al asumirla.
Como maestros de la fe, somos instrumentos de Dios para que los alumnos conozcan a Jesucristo por medio del estudio de la fe, que lo amen por medio de la reflexión y que este conocimiento y amor a Jesucristo los lleve a imitarlo y se conviertan en verdaderos testigos de Cristo.
Nunca debemos dar una clase sin haber dedicado antes tiempo a la oración.
¿QUIÉN es el que impartirá la clase?
Con esta pregunta nos visualizaremos a nosotros mismos como maestros de la fe: nuestros conocimientos doctrinales y pedagógicos, nuestro dominio de la materia, nuestra capacidad para controlar al grupo, nuestra voz, nuestras cualidades en el campo de la oratoria, nuestra presencia física, nuestra forma de vestir, nuestro lenguaje y sobre todo, nuestra cercanía con Dios, de modo que no descuidemos ningún elemento que pueda distorsionar la imagen que debe tener un verdadero catequista: instrumento de Dios para la transmisión del tesoro de la fe católica.
¿A QUIÉN se le impartirá la clase?
Debemos recordar que estamos trabajando con el tesoro más preciado de Cristo, que son los niños y jóvenes. Al contestarnos esta pregunta debemos analizar a quién vamos a enseñar y transmitir la fe para planear cada sesión de acuerdo a cada grupo. No podemos tratar de la misma manera a los diferentes individuos, ni a los diferentes grupos, aunque la temática sea la misma, ya que cada uno tendrá sus características especiales, y no todas las técnicas o estrategias para la enseñanza funcionan para todos.
¿CUÁNDO se va a impartir esta clase?
Planear la sesión se clase buscando aprovechar al máximo el tiempo disponible, eligiendo los contenidos y actividades que nos lleven de una manera más eficaz a lograr los objetivos.
¿DÓNDE se va a impartir la clase?
Este punto se refiere el lugar físico en donde impartiremos nuestra clase. Puede ser en el mismo salón de clase, aunque en ocasiones conviene, de acuerdo a la sesión, darlo en otro lugar como la capilla del colegio, el salón de proyecciones audiovisuales, el patio o jardín etc. Es importante planearlo con anticipación para constatar la disponibilidad del lugar que pretendemos utilizar, evitando que se empalme con actividades de otros grupos.
¿QUÉ es lo que se va a enseñar?
Esta pregunta se refiere a analizar el objeto de nuestra enseñanza: los contenidos y actitudes que vamos a transmitir.
Para ello se recomienda el estudio a fondo de los diferentes temas en el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, aunque no se vayan a exponer todos estos contenidos a los niños.
A los niños se les enseña la doctrina de acuerdo con el nivel adecuado a su edad, pero el maestro tiene la obligación de estudiar a fondo cada tema que exponga, reflexionarlo y hacerlo propio, para acompañar su enseñanza con un auténtico conocimiento del tema y convencimiento del mismo y para poder contestar las dudas o inquietudes que puedan surgir.
¿PARA QUÉ se impartirá esta clase?
Al contestar esta pregunta se deben revisar con detalle los objetivos que se pretenden lograr en esa sesión de clase, tanto en el área doctrinal con los contenidos temáticos que deben aprender, como en el área moral con las actitudes de vida que se deben lograr.
Tener claros los objetivos nos ayudará a ser más objetivos en la planeación de la sesión, y a elegir los recursos didácticos y técnicas de enseñanza más apropiados para la consecución de estos objetivos.
¿CUÁNTO se desea que asimilen los alumnos?
Definir, desde el momento de la planeación de que manera se evaluará el cumplimiento de los objetivos. Este punto se desarrolla ampliamente en la Guía de evaluación, del Tesoro de mi fe católica.
¿CÓMO se va a enseñar?
En este punto de la planeación vamos a definir detalladamente los pasos que se van a dar a lo largo del desarrollo de la sesión de clase, buscando siempre los mejores recursos, técnicas y actividades para lograr los objetivos propuestos.
Mientras más detallado sea este punto de la planeación tendremos más seguridad en el éxito de la clase, ya que no dejaremos ningún momento a la improvisación. Esto nos ayudará además a lograr una mejor disciplina dentro del salón de clase.
¿CON QUÉ recursos se va a dar la clase?
Definir los recursos necesarios para impartir la clase para solicitarlos o fabricarlos con el tiempo necesario. Es necesario ser realista en la planeación de las clases tomando en cuenta cuáles son los recursos reales con los que podemos contar.
Cuando se requiera material de tipo audiovisual o técnico, debemos revisar que las instalaciones estén listas para usarse, ya que una falla en este sentido puede alterar nuestra clase, provocar indisciplina y evitar que logremos nuestros objetivos. Es por ello que conviene revisarlas con anticipación y conocer perfectamente su funcionamiento.
“La necesidad de una catequesis sistemática es una de las mayores necesidades de la Iglesia en este momento.” Juan Pablo II
Planeando en una carta descriptiva Una carta descriptiva es simplemente una tabla en la que se vacían las respuestas a las preguntas que se hace uno mismo en el proceso de planeación: ¿Por qué? ¿Quién? ¿A quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Qué? ¿Para qué? ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Con qué?
Ejemplo de cómo llenar una carta descriptiva:
¿ POR QUÉ? (Fundamentos)
Porque quiero que mis alumnos conozcan a Jesucristo, lo amen , lo imiten, y se conviertan en verdaderos testigos suyos. Quiero que visualicen la reacción de Jesús cuando quisieron apartar de Él a los niños y que profundicen en las virtudes de la sinceridad y la bondad, así como en la importancia del bautismo para los niños pequeños.
¿QUIÉN? (El maestro)
Yo (nombre), que tengo que estudiar a fondo el tema y tengo que cuidar mi falta de paciencia y mi forma de vestir (algo desaliñada).
¿A QUIÉN? (Los alumnos)
A 4to A, que es un grupo de niños de 9 años muy alegres, inquietos y rebeldes. Tengo que poner atención a Arturito que, por el problema de sus papás está especialmente retraído.
¿CUÁNDO? (Fecha en que se impartirá la clase)
Martes 24 de abril a las 7:00 PM - La clase durará 45 minutos.
¿DÓNDE? (Lugar en el que se dará la clase)
En el salón 34 del edificio. El pizarrón brilla, por lo que tengo que pegar los posters en otro lugar. Iremos a la capilla. Tengo que verificar si estará libre.
¿QUÉ? (El tema que se verá en clase)
Título: ¡Déjenlos entrar! Tema: ¡Jesús y los niños! Contenidos: Evangelio: Lc 18, 15-17 Fe: Jesús comprende y ama con predilección a los niños. (CIC 526) Moral: Virtudes que Cristo aprecia en los niños: bondad y sinceridad. Sacramentos: Bautismo de los niños (CIC 1250-1252)
¿PARA QUÉ? (Objetivos doctrinales y morales)
- Objetivos Doctrinales Mis alumnos, al terminar la clase, deberán ser capaces de explicar: el amor de Jesús hacia los niños y cómo experimentarlo a través del amor de otras personas: padres, maestros, hermanos y amigos; las virtudes de la bondad y la sinceridad; los fundamentos del Bautismo en los niños.
- Objetivos Morales Mis alumnos, al terminar la clase, valorarán las virtudes de la bondad y la sinceridad en sus relaciones con los demás.
¿CUÁNTO? (Nivel de asimilación buscado)
Conocimiento y comprensión.
¿CÓMO? (Técnicas a utilizar)
Explicación del maestro, Lectura del Evangelio, Canto – sono forum, Ejercicios de reflexión y aplicación que aparecen en el libro en las p. 144- 149, El ejercicio de la p. 146 se los dejaré de tarea, lo mismo que su fecha de bautizo. Memorización de las preguntas de la p. 150.
¿CON QUÉ? (Recursos que se utilizarán)
Libros de los alumnos (sacarlos del closet) Grabadora y cassette (pedirlos a la coordinación y checar instalación eléctrica o pilas) Copias fotostáticas de la letra de la canción. Poster y carteles (llevar cinta adhesiva) Pizarrón (llevar los gises de colores)
Autor: Tere Fdez. del Castillo/ Lucrecia R. de Planas - Fuente: www.es.catholic.net
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