Catequesis de Adultos

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Oraciones de los Santos
 
Humildemente quiero brindarles a todos ustedes mis queridos hermanos en Cristo y María el legado que algunos de los Santos dejaron a la Iglesia.   Espero que les puedan sacar un gran provecho espiritual.   Dios... Bendiga... Amén.
 
 
San Alfonso María de Ligorio
Visita a Jesús Sacramentado
 
Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres,
estás de día y de noche en este Sacramento,
lleno de piedad y de amor,
llamando y recibiendo a todos los que vienen a Tí,
creo que estás presente en el Pan Consagrado
oculto en este humilde Sagrario.

Te adoro desde el abismo de mi nada,
y te doy gracias por todo lo que Tú me has dado,
te doy gracias de un modo especial,
por haberte dado Tú mismo a mí en este Sacramento;
te doy gracias por haberme dado por Madre espiritual a tu propia Madre.

Te doy gracias por haberme llamado a tu Presencia,
para estar ahora aquí, junto a Tí,
adoro tu Divino Corazón;
de quien proceden tus amorosos dones;
y desde aquí quiero adorarte en tu presencia Eucarística,
que envuelve toda la tierra.

Jesús mío, te amo de todo corazón;
me arrepiento de haberte ofendido,
prometo serte fiel en adelante;
y miserable como soy,
me consagro todo a Tí.

Te entrego mi voluntad, mis defectos,
mis pensamientos, y todas mis cosas;
haz lo que quieras de mí y de todo lo mío;
sólo te pido y deseo tu infinito amor,
y tu ayuda para cumplir siempre la voluntad de Dios,
y perseverar así hasta el final de mi vida.

Amado Salvador mío, uno mi corazón a tu Corazón,
y así reunidos los ofrezco al Eterno Padre,
en amorosa oblación y entrega total.
  !Amén!

 

 

 

San Claudio De La Colombiere S.J.

Acto De Confiaza

 

Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en ti y de que no puede faltar cosa alguna a quien de ti las aguarda todas, que he determinado vivir en adelante sin ningún cuidado, descargándome en ti de toda mi solicitud.


Despójenme los hombres de los bienes y de la honra, prívenme las enfermedades de las fuerzas y medios de servirte, pierda yo por mi mismo la gracia pecando; que no por eso perderé la esperanza, antes la conservaré hasta el postrer suspiro de mi vida, y vanos serán los esfuerzos de todos los demonios del infierno para arrancármela, porque con vuestros auxilios me levantaré de la culpa.

Aguarden unos la felicidad de sus riquezas o talentos; descansen otros en la inocencia de su vida, en la aspereza de su penitencia, en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mí, toda mi confianza se funda en la seguridad con que espero ser ayudado de ti, y en el firme propósito que tengo de cooperar a tu gracia.
Confianza como esta jamás a nadie salió fallida. Así que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque tú, Dios mío, eres de quien lo espero todo.

Bien conozco que de mi soy frágil y mudable; sé cuánto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas; he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de eso logra acobardarme.

Mientras espere de veras, libre estoy de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable. En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado.

Por tanto, espero que me sostendrás sin dejarme caer en los riesgos más inminentes y me defenderás aun de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos.

Espero que me amarás a mi siempre, siempre, y yo a mi vez te amaré sin intermisión; y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse, te espero a ti mismo, oh Criador mío, para el tiempo y para la eternidad.
     !Amén!
 
 

San Ignacio De Loyola
Consagración
 
Tomad, Señor, y recibid,
toda mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento,
y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.

Vos me distéis,
a Vos, Señor, lo torno,
Todo es Vuestro,
disponed de ello,
según Vuestra Voluntad.

Dadme Vuestro Amor y Gracia,
que éstas me bastan.
  !Amén!

 

 

 

S.S. Juan Pablo II

Oración Por Las Vocaciones
 

Padre Bueno, en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor, nos abrazas como a tus hijos y nos ofreces la posibilidad de descubrir, en tu voluntad, los rasgos de nuestro verdadero rostro.

Padre santo, Tú nos llamas a ser santos como Tú eres santo. Te pedimos que nunca falten a tu Iglesia ministros y apóstoles santos que, con la palabra y con los sacramentos, preparen el camino para el encuentro contigo.

Padre misericordioso, da a la Humanidad extraviada, hombres y mujeres, que, con el testimonio de una vida transfigurada, a imagen de tu Hijo, caminen alegremente con todos los demás hermanos y hermanas hacia la patria celestial.

Padre nuestro, con la voz de tu Espíritu Santo, y confiando en la materna intercesión de María, te pedimos ardientemente: manda a tu Iglesia sacerdotes, que sean testimonios valientes de tu infinita bondad.
  !Amén!

 
 
San Francisco De Asís
Oración Simple

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.

Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.
!Amén!
 
 San Francisco De Asís
Cántico del hermano Sol  

 

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

 

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.

 

Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

 

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

 

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

 

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.

 

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.

 

Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.

 

Beata Madre Teresa de Calcuta M.C.
  

Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret.

 

Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine el amor, la paz y la alegría.  Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con alegría.

 

Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor. Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los momentos de angustia. 

 

Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.

 

Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a

cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como

Tú perdonas nuestros pecados.

 

Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que

quieres recibir con una gran sonrisa.  

 

Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.

 

Santos Ángeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos.  Amén.