Catequesis de Adultos

Evangelización Cibernética, con la fuerza del Espíritu Santo. Bienvenidos sean todos...

Inicio
Año Sacerdotal
Mi Parroquia
Año Liturgico
Catequesis
CATECISMO DE LA IGLESIA C
Camino de fe
Como interpretan la Biblia los Católicos
Reflexiones Domincales
Contemplando el Evangelio
Documentos Pontificios
Año Paulino
Dogmas de Fe
Etica
Historia de la Iglesia
Antigüedad Cristiana
Antigüedad Cristiana II
Viajes de San Pablo
Cronologia historica de la Iglesia
Medievo Cristiano
Edad Nueva, Moderna & Con
Lugares en la Iglesia Católica
Oración
Quién es quien en Iglesia
Sacramentos
Virgen Maria
Vida de Santos
Contáctanos
Enlaces Catolicos I
Consultas & Respuestas
Mapa del sitio
Historia de la Iglesia Católica
Edad Nueva; Edad Moderna & Edad Contemporánea (Compendio)
 
I. Edad Nueva - Épocas de las reformas 1303 - 1648 DC

A. El Cisma de Occidente

Por diversas circunstancias políticas, los Papas residieron en Aviñón (Francia) durante setenta años (1306-1377). Atendiendo a los ruegos de Santa Catalina de Siena, Gregorio XII regresó a Roma. Sin embargo, a su muerte en 1378, la Cristiandad se dividió en dos bandos de marcada influencia política. La división duró cuarenta años con un Papa en Roma y otro en Aviñón.

B. Expansión de la Iglesia en América y Asia

Desde finales del siglo XV con el descubrimiento de América en 1492, el continente americano se abrió para la cristiandad, gracias a la actividad misionera desarrollada por españoles y portugueses. Las Filipinas fueron también evangelizadas lo mismo que la India, China y Japón, pero en estos dos últimos países hubo fuertes persecuciones.

C. Reforma protestante

Fue iniciada primordialmente por Martín Lutero y Calvino. Lutero con una vida poca digna para su condición eclesiástica, siendo fraile religioso, sacó la falsa conclusión de que la ley de Dios era impracticable y apoyándose en el texto de San Pablo (cfr. Rom. 1, 16-17) afirmó que el hombre se justifica por la sola fe, por la confianza en que seremos salvados, sin necesidad de nuestras buenas obras. Rechazó la Tradición cristiana reduciendo toda la Revelación a la Sagrada Escritura que puede ser interpretada, dice, por cualquiera y no por el Magisterio de la Iglesia. Dice que la Iglesia Romana no es ya la Iglesia de Cristo, se rebela contra el Papa y divide la Iglesia pretendiendo reformarla.

El proceso histórico de la reforma en Alemania, es de gran trascendencia para ubicar todo el problema, no sólo religioso sino político y social que se inicia precisamente cuando los Dominicos comenzaron a predicar y otorgar indulgencias para la construcción de la basílica de San Pedro en Roma. Esto desató la controversia con Martín Lutero, fraile agustino y profesor de teología en Wittenberg. Su primera acción en contra de las doctrinas católicas fue la publicación de 97 tesis en contra de la teología escolástica, y otras tantas contra las indulgencias. Su posición se hizo cada vez más disidente y fue excomulgado cuatro años más tarde.

D. Otros personajes en la reforma protestante

Ulrico Zuinglio - sacerdote de Glaris, Suiza (1484 -1531), movió desde 1518 su propia revuelta religiosa, cuyo radicalismo disgustó al mismo Lutero, sobre todo por su doctrina de la presencia meramente simbólica de Cristo en la Eucaristía.

John Calvino (1509 – 1564), nacido en Noyon, Francia y pasado a la Reforma desde joven, abrió nuevos caminos al protestantismo. Dotado de una mente más lógica y rigurosa que la de Lutero, Calvino llevó hasta sus últimas consecuencias las premisas fundamentales de la doctrina protestante. La «teología de la consolación» luterana era, a su juicio, del todo insuficiente. La insanable corrupción del hombre y el absoluto voluntarismo divino debían conducir fatalmente a la doctrina calvinista de la predestinación. Dios trascendente e incomprensible, según su arbitrio insondable, predestinaría a los hombres al cielo o al infierno, regalaría «a unos la salvación y a otros la condenación». La verdadera Iglesia sería la congregación de los predestinados y de ahí su naturaleza interior e invisible. Pero existiría también una Iglesia visible, la compuesta por el conjunto de los fieles incorporados a ella por el bautismo y participantes en la Cena eucarística, los dos únicos sacramentos admitidos por Calvino. En todo caso, la misma corrupción de la naturaleza humana exigía según el reformador que el hombre hubiera de ser sometido a una vida de estricta moralidad, sobria y laboriosa. Esta existencia sería bendecida por Dios con la prosperidad en los negocios temporales, señal del favor divino y verdadero signo de predestinación.

E. Cisma de Inglaterra

El rey Enrique VIII (1509-1547) introdujo la falsa reforma y consumó el cisma inglés. Había sido un buen católico e incluso recibido el título de defensor de la fe por un escrito contra Lutero, sin embargo, cuando el Papa Clemente VII se negó en 1527 a declarar la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón (hija de los Reyes Católicos de España), éste se unió con Ana Bolena e hizo que "el acto de supremacía" fuera votado por el Parlamento por el que se declaraba al rey cabeza de la Iglesia en Inglaterra, consumando así el cisma.

F. Reforma Católica

La Reforma católica, como movimiento renovador de la Iglesia universal y promovido por el Papado, es posterior en el tiempo a la Reforma protestante. Pero el anhelo de reforma venía ya de atrás y había plasmado en algunas realizaciones de importancia, pese a ser éstas de carácter parcial. La España de los Reyes Católicos se destacó en esto. Estos monarcas consideraron la reforma eclesiástica como algo esencial de la obra general de restauración de su gobierno eligiendo para obispos a individuos eminentes por su espíritu religioso y su ciencia. La Iglesia española en el primer tercio del siglo XVI era sin duda la de mayor nivel espiritual y científico de Europa, y ello explica el papel preponderante que los teólogos españoles tuvieron en el concilio de Trento.

El acontecimiento central de la Reforma católica fue el Concilio de Trento, y su reunión marca la hora en que el Papado tomó por fin la dirección de la empresa renovadora de la Iglesia. No fue fácil llegar a su apertura; quince largos años constituyen un período pre-conciliar salpicado de vacilaciones, esperanzas y recelos. Las primeras voces pidiendo un concilio sonaron en Alemania. Un «concilio general, libre, cristiano, en tierra alemana» era el clamor proveniente tanto de católicos como de protestantes. Carlos V deseaba ardientemente la reunión del concilio, con la esperanza de que sirviera para rehacer la unidad religiosa del Imperio. Pero esta perspectiva y el fortalecimiento del poder de Carlos que ello supondría bastaba para que el otro gran monarca católico de Europa, Francisco I de Francia, en guerra casi continua con el emperador, no sintiera el menor entusiasmo por la convocatoria conciliar.

Un concilio propone cosas nuevas como un espíritu misionero y dinamizar la Iglesia y por otra parte defiende a la Iglesia contra posibles ataques, herejías.

El concilio de Trento se celebró de 1545 a 1563. Los papas del concilio fueron dos religiosos Pío V, dominico y Sixto V, franciscano.

1º Lo primero que propusieron fue que todas las órdenes religiosas volvieran a la regla primitiva.
2º Reforzar las órdenes religiosas como el mejor freno contra las herejías.
3º Reformar con detenimiento la vida religiosa, concretamente reunificar todas las ramas de la misma orden.

Se dictaron normas para los Capítulos Generales, para realizar la profesión... Pío V se preocupó de reforzar las órdenes femeninas.

Lo hizo hacia dos direcciones:
* Que fueran completamente libres de ingresar en religión.
* Obligar a la clausura.
* Fruto del concilio surge:
- La reforma cisterciense: Los Trapenses.
- La reforma Teresiana

G. Escritores de la Reforma Católica

San Ignacio de Loyola - nació en el 1491 en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, norte de España, cerca de los montes Pirineos que están en el límite con Francia. Entró a la carrera militar, pero en 1521, a la edad de 30 años, siendo ya capitán, fue gravemente herido mientras defendía el Castillo de Pamplona. Al ser herido su jefe, la guarnición del castillo capituló ante el ejército francés. Mientras estaba en convalecencia pidió que le llevaran novelas de caballería, llenas de narraciones inventadas e imaginarias. Pero su hermana le dijo que no tenía más libros que "La vida de Cristo" y el "Año Cristiano", o sea la historia del santo de cada día. En 1540 el Papa Pablo III aprobó su comunidad llamada "Compañía de Jesús" o "Jesuitas". El Superior General de la nueva comunidad fue San Ignacio hasta su muerte. Fundó casas de su congregación en España y Portugal. Envió a San Francisco Javier a evangelizar el Asia. De los jesuitas que envió a Inglaterra, 22 murieron martirizados por los protestantes. Sus dos grandes amigos Laínez y Salmerón fueron famosos sabios que dirigieron el Concilio de Trento. A San Pedro Canisio lo envió a Alemania y este santo llegó a ser el más célebre catequista de aquél país. Recibió como religioso jesuita a San Francisco de Borja que era rico político, gobernador, en España. San Ignacio escribió más de 6 mil cartas dando consejos espirituales. Como casi cada año se enfermaba y después volvía a obtener la curación, cuando le vino la última enfermedad nadie se imaginó que se iba a morir, y murió súbitamente el 31 de julio de 1556 a la edad de 65 años. En 1622 el Papa lo declaró Santo y después Pío XI lo declaró Patrono de los Ejercicios Espirituales en todo el mundo. Su comunidad de Jesuitas es la más numerosa en la Iglesia Católica. Su expresión mas conocida es "Todo para mayor Gloria de Dios“ La Compañía hubo un rápido desarrollo: contaba con un millar de miembros a la muerte de su fundador y 13,000 medio siglo más tarde. Los jesuitas prestaron servicios de gran importancia al Pontificado en su obra de Reforma católica especialmente a través de la formación del clero, la educación de la juventud y las misiones.

Santa Teresa de Jesús - Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582) Nació en Ávila, España, el 28 de marzo de 1515. Su nombre, Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada. Teresa tenía un gran encanto personal, una simpatía impresionante, una alegría contagiosa, y una especie de instinto innato de agradecimiento que la llevaba a corresponder a todas las amabilidades. Con esto se ganaba la estima de todos los que la rodeaban. Empezar a tratar con ella y empezar a sentir una inmensa simpatía hacia su persona, eran una misma cosa. A los dieciocho años, entra en el Carmelo. A los cuarenta y cinco años, para responder a las gracias extraordinarias del Señor, emprende una nueva vida cuya divisa será: “O sufrir o morir”. Es entonces cuando funda el convento de San José de Ávila, primero de los quince Carmelos que establecerá en España. Con San Juan de la Cruz, introdujo la gran reforma carmelitana. Sus escritos son un modelo seguro en los caminos de la plegaria y de la perfección. Murió en Alba de Tormes, al anochecer del 4 de octubre de 1582. Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970. San Pedro Alcántara, uno de los santos más famosos de ese tiempo, después de charlar con la famosa carmelita, declaró que el Espíritu de Dios guiaba a Teresa.

SAN PEDRO CANISIO - (1521-1597) Pedro Kanjis (latín: Canisius), teólogo jesuita holandés, predicador, escritor, Doctor de la Iglesia, llamado "el segundo evangelizador de Alemania" (el primero siendo San Bonifacio), llamado también "Martillo de los herejes" por la claridad con que demolía los errores de los protestantes, entre los iniciadores de la prensa Católica. Además, fue el primero del numeroso ejército de escritores jesuitas. Recibió la orden de volver a Alemania, pues había sido elegido para ir a Ingolstadt con otros dos jesuitas, ya que el duque Guillermo de Baviera había pedido urgentemente algunos profesores capaces de contrarrestar las doctrinas heréticas que invadían las escuelas. No sólo tuvo éxito Canisio en la reforma de la Universidad, de la que fue nombrado primero rector y luego vicecanciller, sino que, con sus sermones, consiguió la renovación religiosa, en la que también colaboró con su catequesis y su campaña contra la venta de libros inmorales.Grande fue el duelo general cuando el santo partió a Viena, en 1552, a petición del Rey Fernando, para emprender una tarea semejante. La situación en Viena era peor que en Ingolstadt. Muchas parroquias carecían de atención espiritual, y los jesuitas tenían que llenar las lagunas y enseñar en el colegio recientemente fundado. En los últimos veinte años no hubo una sola ordenación sacerdotal; los monasterios estaban abandonados; las gentes se burlaban de los miembros de las órdenes religiosas; el noventa por ciento de la población había perdido la fe y los pocos católicos que quedaban, practicaban apenas la religión. San Pedro Canisio empezó por predicar en iglesias casi vacías, en parte por el desinterés general, o bien porque su alemán del Rin resultaba muy duro para los oídos de los vieneses. Pero, poco a poco, fue ganándose el cariño del pueblo por la generosidad con que atendió a los enfermos y agonizantes durante una epidemia. La energía y espíritu de empresa del santo eran extraordinarios; se ocupaba de todo y de todos, lo mismo de la enseñanza en la universidad, que de visitar en las cárceles a los criminales más abandonados. El santo nunca trató a los protestantes con falta de caridad. Se limitó a clarificar sus errores para el bien de todas las almas. Supo ser caritativo y amable con los herejes y al mismo tiempo incisivo y claro contra las herejías. Su recomendación a los sacerdotes: "no hieran, no humillen, pero defiendan la religión con toda su alma". San Pedro Canisio fue canonizado y declarado doctor de la Iglesia en 1925.

II. Edad Moderna 1648 – 1914 DC

A. El Escenario

Los grandes descubrimientos geográficos de finales del siglo XV (América, circunvalación del mundo) marcan un firme punto de partida para el comienzo de la Edad Moderna. Gracias a ellos se amplió esencialmente el campo de visión y, con ello, la conciencia del hombre occidental. Surgió una nueva imagen de la tierra. En el transcurso de los siglos siguientes, África y Asia se hicieron mucho más accesibles a los europeos; más tarde, también Australia penetró en su perspectiva (1770, James Cook). El cristianismo siguió a estos descubrimientos. Incluso contribuyó en gran medida al establecimiento de relaciones con los distintos pueblos de esos continentes gracias a sus misioneros. Las misiones de ultramar, con la vida eclesial católica organizada en sus respectivos lugares, constituyeron, a partir del segundo siglo de la Edad Moderna, parte esencial de la vida de la Iglesia.

A pesar de esto, el escenario propio de la historia de la Iglesia durante la Edad Moderna siguió siendo el mismo que durante la baja Edad Media: el Occidente. En efecto, desde el punto de vista de la historia de la Iglesia, los territorios recién descubiertos en América del Norte, en Centroamérica y en Sudamérica pertenecieron en un primer momento a Europa. La razón de ello estriba en que, hasta bien entrado el siglo XIX, la vida cristiana en las misiones fue, con escasas excepciones, una mera irradiación de Occidente. Durante la Edad Moderna, los pueblos de las misiones fueron, casi sin excepción, simples destinatarios de una educación impartida por la Iglesia occidental. Hasta la época más reciente, los elementos característicos de la vida católica han tenido en el mundo entero un claro signo occidental. No ha habido una verdadera teología católica india, china, japonesa o africana, ni órdenes religiosas indígenas, ni una jerarquía nativa influyente, como tampoco una religiosidad popular católica propia de esas regiones.

B. El Concilio Vaticano I

Fue convocado por el Papa Pío IX, y se celebró en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, por lo que se denominó Concilio Vaticano I (1869-1870). En este Concilio fue definido el dogma de la infalibilidad del Papa: por la especial asistencia del Espíritu Santo, el Vicario de Cristo y sucesor de San Pedro, no puede errar si ejerce su magisterio ex cathedra en lo referente a la fe y a las costumbres. El Papa Pío IX definió también el dogma de la Inmaculada Concepción (1854).

C. El Modernismo

El modernismo es una corriente de pensamiento que contiene muchos errores. Los modernistas intentan explicar la religión, sus dogmas y su moral por un sentido o sentimiento religioso que hay en el hombre. El modernismo es el intento de acomodar la fe a las filosofías "modernas" de tipo inmanentista. Los errores modernistas siguen una línea agnóstica, inmanentista y un evolucionismo radical. El Papa San Pío X, condenó el modernismo repetidas veces, pero de modo especial en la encíclica Pascendi de 1907 verdaderamente providencial por adelantarse y desenmascarar con detalles los errores modernistas, atajándolos con prudentes medidas disciplinares.

III. Época Contemporánea 1914 – presente

A. El Concilio Vaticano II

Fue convocado por el Papa Juan XXIII en 1962 y clausurado por Pablo VI en 1965. Se propuso actualizar la vida de la Iglesia sin definir ningún dogma. Trató de la Iglesia, la Revelación, la Liturgia, la libertad religiosa, etc. Recordó el Concilio la llamada universal a la santidad.

B. Llamada universal a la santidad

El Concilio Vaticano II recordó la universal vocación a la santidad de todos en la Iglesia, esto es, que los fieles deben aspirar a vivir la santidad que consiste en la plenitud de vida cristiana y la perfección de la caridad (cfr. Conc. Vaticano II, Const Lumen Gentium, cap. V). Sin embargo, hay que decir que esta doctrina recordada por el Concilio la venía predicando desde 1928 San Josemarla Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

C. Papas de la Época Contemporánea

Benedicto XV (Giacomo Della Chiesa) El inicio de su pontificado (1914) coincidió con el estallido de la I Guerra Mundial, contra la que no pudo hacer más que labores humanitarias. En su encíclica Ad beatissimi Apostolorum del mismo 1914 analizó lúcidamente las causas del conflicto y proclamó una neutralidad estricta que disgustó a ambas partes beligerantes. Casi al final de la guerra, en 1917, promulgó la exhortación apostólica Dès le début que era todo un programa doctrinal de cara a un posible armisticio. Con la encíclica Pacem, Dei munus pulcherrimum (1920) sugirió las bases para que un conflicto de tal magnitud no volviera a producirse.

Promulgó un nuevo Código de derecho Canónico en 1917, el cual ya había sido elaborado en su mayor parte por su antecesor san Pio X. También en 1917 instituyó la Congregación para las Iglesias Orientales. Con su carta apostólica Maximum illud de 1919 dio un fuerte impulso a la actividad misionera. Muere en al iniciar el año 1922.

Pío XI (Achille Damiano Ambrogio Ratti) El 6 de febrero de 1922, en el conclave que siguió a la muerte de Benedicto XV, resultó elegido papa. Era un hombre de estudio, de una cultura excepcional y además estaba muy bragado en los asuntos de la curia romana, pero su experiencia pastoral y cardenalicia se limitaba a unos pocos meses.

Su papado se caracterizó por el reconocimiento del estado italiano por parte de la Iglesia, que venía desde la ocupación de los Estados Pontificios por el reino de Italia en 1870. Pío XI firmó con el gobierno italiano de Benito Mussolini y el rey Víctor Manuel III el Tratado de Letrán (febrero de 1929), que dio nacimiento al estado independiente y soberano de la Ciudad del Vaticano.

Pío XII (Eugenio Pacelli) A la muerte de Pío XI, la organización de la sede vacante correspondió a Pacelli por su cargo de camarlengo (es aquel que asume el gobierno provisional de la Iglesia Católica cuando fallece el Papa) Él, precisamente, era el candidato favorito: después de un cónclave de sólo dos días y a la tercera votación, fue elegido papa. Era el 2 de marzo de 1939. Luchó contra la persecución del marxismo. En la cripta debajo de la Basílica de San Pedro descubrió la tumba del Santo. Celebró el 24 Año santo (1950) y proclamó el Dogma de la Asunción de María.

Una de sus primeras decisiones como papa fue, en abril de 1939, la de borrar del "Índice" las obras de Charles Maurras, fundador de la Action Française, grupo antisemita y anticomunista, a cuyos miembros les fue levantada la prohibición de recibir los sacramentos que pesaba sobre ellos desde el pontificado de Pío XI.

También este año publicó su primera encíclica, la Summi Pontificatus, por la que condenaba cualquier forma de totalitarismo. Sin embargo, en la recién estallada II Guerra Mundial mantuvo, al menos desde un punto de vista formal, un exquisito neutralismo entre los beligerantes, tal como había hecho Benedicto XV en la contienda anterior. Su mayor propósito era conservar la presencia católica en cada estado al margen de su alineamiento en la guerra, y por ello al fin de ésta se sintió fuertemente agraviado por el ateísmo militante en los países que quedaron en la órbita de la Unión Soviética. Aunque había quedado patenta su labor caritativa y paliativa de las consecuencias del conflicto, su actitud demasiado tibia y contemporizadora de antes de que estallara y partidista de después de su conclusión, ha sido y es objeto de gran polémica, aunque cabe señalar que apoyó a miles de judíos, directa e indirectamente, como es el caso de quienes salvaron sus vidas por actas de bautismo falsas que él ordenó se les fueran dadas.

Beato Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) El 28 de octubre de 1958, contando con casi 77 años, Roncalli fue elegido papa ante la sorpresa de todo el mundo. Escogió el nombre de Juan (nombre de su padre y del patrón de su pueblo natal, aunque escogió este nombre por el evangelista de nombre Juan).

En su primera medida de gobierno vaticano, que le enfrentó con el resto de la curia, redujo los altos estipendios (y la vida de lujo que, en ocasiones, llevaban los obispos y cardenales). Asimismo, dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano, que hasta ese momento carecían de muchos de los derechos de los trabajadores de Europa, además retribuidos con bajos salarios. Por primera vez en la historia nombra cardenales indios y africanos.

Tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico -que posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II (El tema del concilio: vida litúrgica, relaciones sociales, la Iglesia y el mundo moderno.), el I Sínodo de la Diócesis de Roma y la revisión del Código de Derecho Canónico. Este concilio fue inspirado en la figura del Papa Pio IX precursor del Concilio Vaticano I y quien según el Papa Juan nadie en la historia de la Iglesia había sido tan amado y tan odiado a la vez. El 2 de diciembre de 1960 se reunió en el Vaticano durante una hora con el arzobispo de Canterbury, Geoffrey Francis Fisher. Era la primera vez en más de 400 años, desde la excomunión de Isabel I, que la máxima autoridad de la Iglesia de Inglaterra se reunía con el papa. Durante su Pontificado nombró 37 nuevos cardenales, entre los cuales por primera vez un colombiano, un tanzano, un japonés, un filipino, un venezolano y un mexicano.

Siervo de Dios Pablo VI (Giovanni B Montini) A los dieciocho días de la muerte del papa Juan XXIII, Montini resultó elegido para esa tarea: tomó el nombre de Pablo VI. A él le correspondió la apertura de la segunda sesión del Concilio Vaticano II el 29 de septiembre de 1963 y las siguientes sesiones hasta su puesta en marcha a partir del 7 de marzo de 1965. Su pontificado, por tanto, estuvo marcado por la concreción del espíritu del Concilio en la renovación y modernización de la Iglesia católica y de sus enseñanzas, reestructuró las instituciones vaticanas, internacionalizó el Sacro Colegio Cardenalicio reduciendo el predominio abrumador de los italianos, descentralizó el poder papal para impulsar una mayor colaboración de los fieles en la vida de la Iglesia, viajó por todo el mundo para redoblar la presencia pública de la Iglesia y dio un nuevo impulso al diálogo ecuménico con las restantes confesiones cristianas.

Las encíclicas de Pablo VI mostraron la preocupación de la Iglesia por problemas del mundo moderno como el subdesarrollo (Populorum progressio, 1967) o el control de la natalidad (Humanae vitae, 1968); pero demostraron también moderación ante las presiones que algunos sectores impulsaron tras el Concilio Vaticano II: en contraste con el impulso progresista de los sectores más radicalizados de la Iglesia, Pablo VI se mostró más conciliador, pragmático y conservador. Así, por ejemplo, Pablo VI se negó a alterar el sistema tradicional de elección de los papas para evitar que el cónclave se convirtiera en una especie de Parlamento democrático (1975).

Juan Pablo I (Albino Luciani) Albino Luciani, es el primer pontífice nacido en el siglo XX. Fue elegido como el 263º Papa de la Iglesia Católica, el 26 de agosto de 1978. Fue el primer Papa con dos nombres, gesto con el que pretendía honrar a sus dos predecesores: Juan XXIII y Pablo VI. Después de su elección, Juan Pablo I estableció un ambiente de optimismo y reformas. Pero nunca llegaría a avanzar más allá de las propuestas. Murió de un infarto, 33 días después, el 28 de septiembre de 1978, siendo el cuarto pontificado más breve de la historia (el primero corresponde al de Urbano VII quien ocupó la sede por 12 días, aunque para otros el pontificado más corto es el del primer Esteban II (Papa efímero) (752), que gobernó la Iglesia por sólo 3 días sin lograr ser reconocido oficialmente como tal. Le llamaban el “Papa de la sonrisa.”

Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyla) Fue el primer Papa no italiano desde Adriano VI en 1522. Su pontificado de 26 años ha sido el tercero más largo en la historia de la Iglesia Católica, después del de San Pedro (se cree que entre 34 y 37 años) y el de Pío IX (31 años). Oriundo de Wadowice, Polonia. Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia.

Juan Pablo II se propuso el gran objetivo de posicionar a la Iglesia como faro y guía del mundo contemporáneo. Ello en cinco direcciones:

Nueva evangelización: mediante una renovación de la fidelidad a la persona de Jesús de Nazareth y su mensaje de amor universal, en especial hacia los marginados y desfavorecidos, anunciándolo a todos los pueblos, con gran preocupación por la descristianización de Europa.

Ecumenismo: mediante el diálogo y el encuentro con las demás iglesias cristianas y todas y cada una de las confesiones religiosas.
Compromiso ético y social: asumiendo la defensa de la dignidad de la persona y los derechos humanos, así como la promoción de la diversidad cultural de los pueblos y el impulso de la justicia social y la moral personal. Ha sido en este punto donde Juan Pablo II ha sido más discutido, al oponerse por igual a las dictaduras marxistas y al capitalismo liberal y, muy especialmente, en su condena del aborto, la contracepción y la fecundación artificial, en aras de una visión tradicional de la defensa de la vida y la familia. En este terreno Juan Pablo II ha mostrado una clara desconfianza hacia lo que consideraba una cultura de la muerte fruto de un materialismo occidental, al que veía como hedonista, relativista e insolidario.

Lucha por la paz: a través de la mediación en múltiples conflictos y la condena enérgica de la guerra y la carrera de armamentos, así como la incentivación de iniciativas de reconciliación y el combate de las desigualdades.

Rigor doctrinal: Juan Pablo II ha condenado las posiciones más extremas de la Teología de la Liberación pero ha sido más contundente con el ala más conservadora del catolicismo al excomulgar a Monseñor Marcel Lefebvre y desautorizar su movimiento. Juan Pablo II ha dado reconocimiento a teólogos en su día sancionados o cuestionados por sus posiciones aperturistas, creándolos cardenales (Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac, Yves Congar o Walter Kasper, a quien puso al frente de la acción ecuménica de la Iglesia). Sin embargo, a través de la Congregación de la Doctrina de la Fe, presidida por Joseph Ratzinger fue inflexible con Hans Küng, ya condenado por Pablo VI, Bernhard Häring o Leonardo Boff, debido a sus posiciones reformistas en materia de teología dogmática y moral y su oposición al magisterio papal. Juan Pablo II se ha mostrado desfavorable a dar de comulgar a los divorciados vueltos a casar, al matrimonio de los sacerdotes y a la ordenación de las mujeres.

Su muerte se produjo a las 21:37 (9:27 PM) horas de Italia del 2 de abril de 2005 debido a una septicemia y a un colapso cardiopulmonar irreversible, agravado por su enfermedad de parkinson. Tenía casi 85 años. En su agonía, le dictó a su secretario, Stanisław Dziwisz, una carta en la que decía: “Soy feliz, séanlo también ustedes. No quiero lágrimas. Recemos juntos con satisfacción. A la Virgen confío todo felizmente".

Países Latinoamericanos que visitó 
    República Dominicana, México y Bahamas (1979)
    Argentina (1982)
    Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Belice & Haití (1983)
    República Dominicana & Puerto Rico (1984)
    Venezuela, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago (1985)
    Uruguay, Chile y Argentina (1987)
    Uruguay, Bolivia, Lima (Perú) y Paraguay (1988)
    México & Curasao (Antillas Holandesas) (1990) {Beatificación – Juan Diego}
    República Dominicana (1992)
    Jamaica & México (1993)
    Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Venezuela (1996)
    Rió de Janeiro (Brasil) (1997)
    Cuba (1998) 
    México (1999
    Guatemala & México (2002)

Visitas a EEUU 
   Boston MA, Naciones Unidas, New York, Filadelfia, Chicago (1979) 
   (Miami) Fl, South Carolina, New Orleáns, (San Antonio) Texas, Nuevo México, Arizona (1987)
   Newark New Jersey, New York, Baltimore (1995)

Benedicto XVI (Marktl am Inn Ratzinger) El 19 de abril de 2005, el Cardenal Ratzinger fue electo como sucesor de Juan Pablo II en el segundo día del Cónclave después de cuatro rondas de votaciones. Coincidió con la fiesta de San León IX, el más importante Papa alemán de la Edad Media, conocido por instituir el mayor número de reformas durante un pontificado. En el balcón, las primeras palabras de Benedicto XVI a la multitud, dadas en italiano antes de que impartiera la tradicional bendición Urbi et Orbi en latín, fueron: Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el señor sabe trabajar y actuar con instrumentos insuficientes, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones. En la alegría del Señor resucitado, confiando en su ayuda continua, sigamos adelante, que el Señor nos ayudará y María Su Santísima Madre estará de nuestra parte. Gracias

El 28 de octubre de 2007 el Santo Padre aprobó la mayor beatificación "masiva" de la historia de la Iglesia, 495 mártires españoles; la celebración no la presidió él, pero tuvo una audiencia privada con los peregrinos y Obispos españoles.

Libros: 
Jesús de Nazaret - en el mes abril del 2007 publicó la primera parte su libro en la cual reflexiona sobre la figura de Jesucristo en calidad de teólogo, no como sumo pontífice de la Iglesia católica.

Encíclicas – En la Iglesia Católica una encíclica Papal es una carta enviada por el Papa a los obispos Católicos de una parte concreta del mundo o de alcance universal, normalmente tratando sobre algún aspecto de la doctrina católica. Retomó el nombre de encíclica para tales documentos el papa Benedicto XIV en 1740.

Deus caritas est (Dios es Amor) Fue promulgada el miércoles 25 de enero de 2006 en ocho idiomas. Tras una introducción donde mantiene que la expresión Dios es Amor es el corazón de la fe cristiana, desarrolla un texto con dos partes diferenciadas. En la primera se habla del amor en la creación de Dios y en la historia de la salvación, empezando por definir el concepto de amor, en esta parte entre otras cosas critica la reducción del amor al puro sexo con fines comerciales. No se ha de rechazar el amor sensual pero sí sanearlo para que alcance su verdadera grandeza. En la segunda parte se habla del ejercicio de la caridad por parte de la Iglesia, a la que llama comunidad de amor. La Iglesia no ha de quedarse al margen de la lucha por la justicia, pero no ha de hacer política, sino ofrecer un servicio de amor, que siempre será necesario.
 
Spe Salvi (Salvados por la esperanza) l 30 de noviembre de 2007 se presentó su segunda encíclica, Spe salvi, dedicada a la esperanza e inspirada en la carta de San Pablo a los Romanos. En ella afirma que la vida no acaba en el vacío sino que desemboca en el momento pleno de satisfacción, de sumergirse en el amor infinito, en la vida eterna en la que el tiempo ya no existe. Llama a la autocrítica al cristianismo y lo previene de la tentación del individualismo. Recuerda que la victoria de la razón sobre la irracionalidad es un objetivo de la fe cristiana, pero que la ciencia no redime al hombre, sino que el hombre es redimido por el amor. Advierte que un progreso basado en el mero materialismo es una amenaza y que la experiencia del marxismo nos ha mostrado claramente que un mundo sin libertad no es un mundo bueno. La libertad ha de estar orientada por una esperanza en medio del sufrimiento, el fracaso y las frustraciones de la existencia y de la historia. En ese sentido, el Juicio Final es un consuelo porque supone la revocación del sufrimiento y la respuesta al anhelo de justicia que ofrece un Dios que es a la vez Justicia y Amor.